jueves, septiembre 14, 2006

La hora de la muerte

Hoy Dammy me ha pedido que le escriba un post a él, bueno, más que a él, en referencia a él o mejor dicho... ¡Uf! Mejor será que lo explique más tranquilamente.

Él nació en 1977, por lo tanto estamos hablando de un joven mozuelo (que bien me ha quedado eso, a ver si me sube el sueldo), y me ha pedido que haga una especie de recopilación de personajes que nacieron 100 años antes que él, en el 1877, pero no sólo eso sino que además quería que le dijera las fechas de sus muertes (sí, ya están todos ellos muertos). Y quien mejor que yo, un personaje suicida para hacer este trabajo (casi) de humor negro, y si, la verdad es que tiene razón, ¿quién mejor que yo? Así que vamos al tema que alguno hay...

Empecemos por la primera que murió, Isabelle Eberhardt, una escritora suiza que murió en 1904 (a los 27 años de edad), por cierto, la vida de esta mujer fue corta pero intensa, tanto que en 1991 se rodó una película sobre su (corta) vida. En 1930 fallecía a los 53 años de edad Hans Gamper (también nacido en 1877), este suizo tiene el honor de ser el creador del que ahora conocemos como el Fútbol Club Barcelona. Ocho años después moriría en prisión Pachín de Melás, un escritor asturiano que destacaría por su militancia socialista y su activismo pro-asturiano. Enrique Mosconi, argentino hijo de un inmigrante italiano fue militar y uno de los explotadores del petróleo en Argentina, moriría en 1940, año en el cual también fallecería Manuel González García, sacerdote y prelado español a los 63 años. El escritor español Ricardo León, miembro de la Real Academia de la Lengua y ocupante de la letra B, moriría en 1943, un año después lo haría un premio Nobel de física, Charles Glover Barkla, inglés. Un inglés premio Nobel, pero este de química, a pesar de ser también físico, fue Francis William Aston que moriría en 1945, un año antes de que lo hiciera Julio Mangada, un militar nacido en Cuba y fallecido en México que desarrollaría carrera militar en España, llegando a ser Gobernador militar de Albacete y uno de los mayores promotores del Esperanto. En 1956 el Nobel de química inglés Frederick Soddy, dejando notables contribuciones al conocimiento de las sustancias radiactivas. Y más Premios Nobel nacidos en 1877, el alemán Heinrich Otto Wieland, Nobel de química moriría en 1957 a los 80 años de edad. Por cierto, el padre del actual pontífice Joseph Ratzinger Sr. también había nacido en 1877, siendo 1959 el año de su muerte. En 1962, a los 85 años moriría el suizo de origen alemán Hermann Hesse, Nobel de Literatura en 1946.

Y bien, después de todo este rollo una pequeña estadística que me he molestado en sacar, la edad media de la gente nacida en 1877 para morir son los 66 años, así que Dammy debería prestar mucha atención al 2043, dentro de apenas 37 años...

Lo que no tengo muy claro yo es porque me ha pedido esto, si por miedo a la muerte (que conociéndolo, lo dudo), porque estaba aburrido o por hacerme perder el tiempo a mi... Yo lo único que sé es que yo si que tengo una fecha de muerte, que es hoy mismo, como cada día, aquí y ahora. El suicidio de hoy ya lo tengo preparado, y es que tengo aquí al lado una grúa con una pala enorme... cargada de calendarios de varios pesados materiales. ¡Adiós!

4 comentarios:

MJ dijo...

Un poco morboso está hoy Dammy (contagio???). No creo que le sirva para nada... eran otros tiempos y... incluso en estos... daría igual. Besos suicida y saluda con mimos a Dammy a ver si se le pasa. MJ

Inés Perada dijo...

Yo leí la biografía de Isabelle Eberhard y fue una mujer única.

Saluditos, Suicida

nieves dijo...

Antes de que "te me suicides ",te recomiendo leas "Siddartha " de Hermann Hesse,muy cortito el relato pero esclarecedor,de cómo nos gusta que nos dejen elegir nuestra forma de vivir ,pero luego nosotros ,ya en posesión de la verdad pretendemos imponer nuestro hallazgo.Se me viene a la memoria Tom Cruise.Un blogabrazo.Y por supuesto ¡¡ni se te ocurra suicidarte...¡¡

Eulalia dijo...

Le dices al Dammy que la esperanza de vida ha aumentado una barbaridad en estos últimos 130 años.
Y también, que si eres premio Nobel tus expectativas de morirte más viejo que tus coetáneos se incrementa que da gusto.